Escasez de nuevos proyectos, burocracia y altos costos desalientan lanzamientos inmobiliarios masivos. La síntesis del posible desempeño en 2026 de una industria clave para la cadena de valor de la madera se desprende del análisis final de 2025 de la consultora especializada Construya.
En este contexto, “mecanismos como el canje vuelven a ser clave para destrabar desarrollos y compartir riesgos”, indica su último reporte del año. Las expectativas se resumen en una sentencia clara: “No se espera una expansión fuerte de la construcción en 2026: el usuario final todavía no asimiló el nuevo nivel de costos y la vivienda particular sigue en pausa”.
No obstante, el mercado dejó atrás la parálisis y entró en una etapa de mayor previsibilidad, con el segmento premium validando valores elevados, mientras que el mercado tradicional mostró más resistencia para convalidar precios altos.
Pensando en 2026, la consultora destaca “un clima sensiblemente más optimista”. Las elecciones de octubre funcionaron como un punto de inflexión al aportar previsibilidad política y económica, una condición clave para un mercado que venía de varios períodos de alta volatilidad. “Las perspectivas son de continuidad y mayor confianza, especialmente entre los desarrolladores, que comenzaron a convalidar nuevos valores de tierra y a trasladar esos precios a sus proyectos, con subas más visibles en el segmento premium”, indica Construya. El mercado ya superó los niveles de precios de 2016-2017 y si se consolida la desinflación, el regreso del crédito hipotecario podría convertirse en el principal motor del próximo ciclo expansivo.
El análisis concluye que luego de un “final del año con más certezas que dudas”, el 2026 no promete ser explosivo, pero sí decisivo: crédito, costos y confianza serán las variables que marcarán el ritmo.
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