El más reciente documento de la consultora sobre construcción sustentable Leaf Global repasa la conveniencia de adoptar una determinada certificación de proyecto.
“Hoy hablar de sostenibilidad ya no es suficiente. La verdadera pregunta que se hacen desarrolladores, inversionistas y equipos técnicos es otra: ¿qué certificación es la más adecuada para mi proyecto?”, advierte la consultora.
En su documento destaca que las certificaciones LEED, EDGE, WELL, FITWEL y BMS no compiten entre sí. La clave es entender que responden a objetivos distintos y tipos de edificio diferentes y prioridades específicas.
Qué miden las certificaciones
El documento recuerda que cada certificación pone el foco en aspectos distintos del desempeño del proyecto:
- Eficiencia energética y uso de recursos
- Bienestar y salud de las personas
- Impacto ambiental y huella de carbono
- Gestión, operación y control del edificio
“Por eso, antes de elegir, es clave entender qué busca tu proyecto y qué espera tu mercado”, recuerda Leaf Global.
LEED: una visión integral del edificio para oficinas corporativas, edificios comerciales, proyectos institucionales y de gran escala.
EDGE: eficiencia rápida y medible para vivienda multifamiliar, proyectos residenciales, desarrollos con foco en costos y retorno
WELL: bienestar como prioridad para oficinas corporativas, espacios de trabajo, proyectos centrados en experiencia del usuario.
FITWEL: salud accesible y práctica para edificios existentes, proyectos de mejora o retrofit, espacios públicos y educativos.
BMS: sostenibilidad aplicada para proyectos de vivienda social, desarrollos residenciales que buscan accesibilidad y eficiencia, proyectos que aplican a incentivos económicos sostenibles.
El análisis destaca que la mejor certificación depende de:
- El tipo de proyecto
- La etapa (nuevo o existente)
- El presupuesto
- El público objetivo
- La estrategia de largo plazo
También existe la posibilidad de que las certificaciones se complementan, creando edificios más eficientes, saludables y competitivos. “Elegir una certificación sostenible no es una decisión técnica aislada, sino una decisión estratégica.
Cuando se alinea con los objetivos del proyecto, el resultado es claro: mayor valor, menor riesgo y mejor desempeño a largo plazo. La sostenibilidad no se certifica por moda, se certifica con propósito”, concluye la consultora.
Imagen: gentileza Instituto Universitario Tecnológico – UNCuyo










