El año 2026 trae motivos tangibles para el optimismo, sugiriendo que la industria está lista para un repunte significativo, según el análisis de Bill McLoughlin, Editor en Jefe de Furniture Today.
Una de las principales fuentes de aliento proviene de un panorama arancelario que comienza a mostrar signos de estabilización. La reciente prórroga de un año a los aranceles del 30% en tapicería indica que las estrategias comerciales podrían estar evolucionando hacia enfoques más previsibles. Actualmente, los aranceles existentes ya se han incorporado a las previsiones y la planificación de fabricantes y minoristas, lo que significa que están dejando de ser un freno para la actividad de compra mayorista. Con el paso del tiempo, la preocupación por los precios relacionados con los aranceles se debilita, lo que debería actuar como un menor impedimento para el gasto de los consumidores a medida que avanza el año.
El segundo factor clave es la aparición de una gran “Oportunidad” en el mercado. A lo largo de 2025, la industria fue testigo de importantes quiebras y cierres, un fenómeno que, si bien no es un indicador de solidez en la actividad de compra, ha dejado “millones, si no miles de millones, de dólares en ventas de muebles disponibles”. Esta dinámica se repite en el lado de la fabricación, donde la salida de actores clave ha abierto la puerta a un crecimiento significativo en la cuota de mercado para competidores.
Finalmente, la resiliencia del consumidor se erige como el tercer pilar del optimismo. En términos generales, el 2025 cerró con cifras de ventas cercanas a las de 2024 para la mayoría de las empresas, una señal de una notable fortaleza del consumidor que muestra pocos signos de debilitamiento a corto plazo. Si a esto se le suma un entorno de aranceles menos caótico y una mejora en las tasas de interés, hay “razones para creer que el gasto de los consumidores mejorará”.
Imagen: gentileza Furniture Today










