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domingo 7 de diciembre de 2025
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Edición récord del Sello de Buen Diseño con gran protagonismo de la categoría mobiliario y equipamiento

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La décimotercera edición del Sello de Buen Diseño (SBD) batió todos los récords. Tuvo 1.011 productos inscriptos y 478 distinguidos, correspondientes a 359 empresas de veinte provincias. Los distritos que obtuvieron más distinciones fueron CABA (220), Buenos Aires (113), Santa Fe (46) y Córdoba (43).

En diálogo con ASORA Madera y Tecnología, Sebastián Feinsilber, coordinador del Plan Nacional de Diseño / Subsecretaria PyME, desde donde se desarrolla cada convocatoria del Sello de Buen Diseño Argentino, destacó el “fuerte crecimiento que tuvo este año la distinción, con récord de inscriptos y de productos premiados”.

El funcionario remarcó también la labor del Comité Evaluador, constituido por 117 profesionales expertos. Tuvo la tarea de analizar la cifra récord de productos presentados en las cinco categorías concursantes: Mobiliario y Equipamiento; Productos Digitales y Comunicación Estratégica; Indumentaria, Calzado y Accesorios; y Productos para la Industria y Transporte.

Como en ediciones anteriores, la categoría “Mobiliario y Equipamiento” resultó la más numerosa, tanto en inscriptos como en productos premiados. En este último punto obtuvo 148 distinciones, casi la tercera parte de todas las entregadas.

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Feinsilber mencionó la alta calidad del diseño argentino que se verifica en cada edición. Subrayó que constituye “una herramienta estratégica para transformar la innovación en soluciones concretas, siendo un factor clave para impulsar la eficiencia, la creatividad y la competitividad de emprendedores, PyMEs y grandes empresas”.

 

Un sello con valor

El Sello de Buen Diseño argentino ha reconocido, desde su creación en 2011, a más de 3.000 productos. Y se ha consolidado como la distinción con mayor trayectoria en Latinoamérica vinculada al diseño.

El responsable del SBD puso de relieve la estrategia que empujó la evolución de la convocatoria. “Para llegar a estos resultados, este año se trabajaron dos cruces, uno territorial y otro sectorial. A nivel sectorial se puso foco en nuevos sectores. Los 117 evaluadores se dividieron por mesas de evaluación que trajeron miradas más técnicas y más específicas. Eso hizo que la evaluación sea más exigente en muchas categorías con relación a otras ediciones, porque además de la mirada vinculada a la innovación y al desarrollo del producto, se fortaleció mucho más la mirada técnica sectorial”, explicó Feinsilber.

En cuanto a los criterios y ejes de evaluación de diseño, señaló que esta vez se evaluaron siete ejes “sin sumatoria estricta, considerando funcionalidad, producción, comercialización, estética, innovación, calidad, usabilidad y sustentabilidad, con enfoque en el diferencial competitivo y propuesta de valor original”.

 

Alcance e importancia del sello nacional

“Trabajamos el diseño en términos transversales, desde los aspectos funcionales, productivos, comerciales, estéticos. Se busca que cada proyecto ponga foco en un diferencial, que se descomoditice la producción, que se genere una propuesta de valor original y que tenga foco en un eje en particular. Esos ejes tienen que ver con la innovación”, explica Feinsilber.

La propuesta del SBD vincula el diseño a la calidad. “Apuntamos a que el diseño sea un motor de la innovación, que genere diferenciales que le den más competitividad al producto. Lo que se distinguen son productos, colecciones o líneas o estrategias de identidad, pero a lo que se apunta es a la incorporación de diseño en un proyecto concreto que tiene que estar materializado, estar en el mercado, no puede ser un prototipo, y tiene que tener un nivel de innovación importante para representar al país en materia de diseño”.

Este es un punto fundamental de la convocatoria. La distinción genera acciones que muchas empresas aprovechan: “Se organizan muestras, charlas y notas. Este año se realizaron participaciones internacionales en eventos en Brasilia, Barcelona y la prestigiosa muestra parisina Maison Object, con alianzas con el servicio diplomático y la Cancillería para fomentar exportaciones”, enumeró Feinsilber.

Y agregó: “Muchas de las empresas que tienen la distinción son exportadoras y muchas tienen un gran potencial de serlo por el diferencial que genera su producto”. De allí que el SBD incluya rondas de negocios con compradores internacionales y workshops semanales dirigidos a actualizar normativas y facilitar la exportación.

 

Proyecciones y nuevas líneas de trabajo

Para la próxima edición del SBD, Feinsilber adelantó la decisión de “seguir federalizando el comité evaluador y traccionar nuevos sectores. La idea es seguir con las acciones de promoción internacional y aprovechar lo que va a ser la próxima apertura de la convocatoria para hacer más foco en lo que es la incorporación de diseño en términos estratégicos por todo el país”.

Estas acciones buscarán generar impacto en la producción nacional de diseño, involucrando a empresas, público general, universidades, diseñadores y cadenas de valor. “El objetivo es fortalecer la articulación del ecosistema del diseño en Argentina”, concluyó el funcionario.

 

 

 

 

 

 

 

 

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